Ayer sábado por la noche asistí a la graduación de colegio de mi sobrino "Guille". En la fiesta me llamó mucho la atención la decoración que se utilizó. No solo me llamó la atención, me recordó lo importante que son nuestros sueños y la identidad de "quien queremos ser".
Colgando del techo habían grandes mantas. Cada una de ellas con una foto de un graduando. La foto representaba la portada de una revista con el graduando posando y un titulo representativo de la personalidad y anhelos de cada uno. Parte muy interesante de este ejercicio fue que la portada de cada uno fue determinada por el grupo y no el graduando. Que más real que la percepción de nuestros amigos de colegio para recordarnos, un día más adelante, que es lo que una vez soñamos querer ser.
Claro, cada una de estas mantas pasan a ser propiedad de cada uno de los graduandos. Tan solo puedo imaginar lo poderosas que pueden resultar estas mantas más adelante en el camino en el momento que empezamos a perdernos y divagar de lo que soñamos que queríamos ser.
Ayer recordé mis sueños y lo que soy. No me he desviado mucho del camino que pinté años atrás con mis sueños. Pero tampoco les he sido tan fiel con cuestiones de tanta importancia lo merecen. Sin embargo, ayer, volví a soñar. Y mañana que empiece la semana llena de trabajo y retos, la afrontaré acompañado de la ilusión de afrontar todo con el fin de vivir los sueños de un Manolo anterior.
Nunca debemos olvidar nuestros sueños. Son esas obras de arte que pintamos en nuestras mentes para siempre recordarnos lo que en verdad somos.
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