Creo que a cualquiera le pesaría el corazon al tener que categorizar un relato tan decepcionante como este bajo la categoría que tiene reservado para su país. Pero nunca debemos bajar la mirada con el fin de no ver los problemas a los que estamos llamados a atender.
El día de hoy, un poco antes de las 10:00 am tres individuos armados me detuvieron en la 2 ave. de la zona 10, frente al concurrido Centro Comercial los Próceres. El incidente fué muy rápido, seguramente esto se debió al hecho de que todo se llevó a cabo en plena luz del día, frente a una buena cantidad de testigos y con el más mínimo interés de mantener el anonimato. Bueno, lo que lograron obtener, seguro fué de mínimo valor para ellos, sin embargo, el esfuerzo requerido por mi parte para lograr recuperar los documentos que fueron hurtados ha sido bastante alto y considero, en lo personal, una gran perdida de tiempo valioso para la productividad de mi empresa y en general, del país.
Actualización:
Las últimas frases del párrafo anterior han sido agregadas depués de haber tenido que lidiar con diversos "trámites" en distintas oficinas del sector público. Estas gestiones desafortunadamete se asimilan bastante ha situaciones presentadas por varios autores, dentro de los cuales puedo citar a Franz Kafka (El Proceso), situaciones las cuales se desarrollan a finales del siglo XIX en Alemania. Esta situación ha levantado serías reflexiones en mi persona sobre el hecho de que tanto nuestra manera de pensar, y, más aún, nuestra cultura popular, están al menos unos 125 años atrás respecto de lo que actualmente se ha logrado en otras partes del mundo.
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