CONSERVEMOS LA TRADICIÓN PERO CAMBIEMOS LA FORMA DE CELEBRARLA
El
7 de diciembre, víspera de la noche de la Virgen de Concepción, se
celebra la tradicional "Quema del Diablo". Existen varias versiones
relacionadas con los antecedentes de esta festividad que se remonta a
la época colonial, pero coinciden en la colocación de fogatas " para
iluminar el paso de la procesión de la Virgen y representar el triunfo
de la Virgen sobre el mal y provocar que el diablo salga corriendo de
las casas "
De
las tradicionales fogatas, se pasó a la idea de "quemar el diablo"
realizando fogarones al frente de las viviendas; y de la quema de hojas
secas, chirivisco y ocote, se ha llegado al extremo de quemar
colchones, papel, cartón, plásticos, neumáticos y cuanto residuo o
basura se le pueda ocurrir a quienes todavía realizan dicha práctica,
sin tomar en cuenta el impacto ambiental adverso que se provoca.
Desafortunadamente,
a través del tiempo una tradición muy popular se ha convertido en
amenaza para el ambiente y las personas. Con los fogarones se generan
emisiones significativas que saturan el entorno por la presencia de
gases como el monóxido y dióxido de carbono, y partículas en suspensión
que provienen de la inadecuada combustión de biomasa y materiales
inorgánicos. Los efectos adversos en la pérdida de calidad en el aire
afecta a los hiperreactivos bronquiales, asmáticos, personas con
rinitis alérgica o conjuntivitis alérgica. Adicionalmente, las
prácticas desmesuradas e irresponsables de esta tradición han dejado
secuelas de pérdidas de bienes inmuebles y materiales por incendios
provocados y de personas que han sufrido quemaduras de primero, segundo
y tercer grado.
En virtud de lo anteriormente expuesto, la ASOCIACIÓN DE CONSULTORES AMBIENTALES DE GUATEMALA – ACONAGUA – propone que CONSERVEMOS LA TRADICIÓN PERO QUE CAMBIEMOS LA FORMA DE CELEBRARLA .
Si
desde el tiempo de la colonia las luminarias tenían el propósito de
iluminar el paso de la procesión de la Virgen de Concepción, en la
actualidad también podemos generar luminarias sustituyendo las fogatas
o fogarones, encendiendo velas o faroles y colocarlos en el frente de
las residencias.
Tratándose
de la conservación de una tradición, en torno a las velas o faroles
(los faroles se antojan más porque le pueden brindar especial colorido
a la actividad) se puede congregar la familia con los amigos más
cercanos y compartir un momento de oración y convivencia pacífica.
La
tradición se puede enriquecer si después del encendido de velas o
faroles, la familia y amigos promueven el consumo de alimentos típicos
propios de la época como rellenitos, tostadas, tamales, buñuelos,
ponche, atole de elote y chocolate entre otros.
QUE EL 7 DE DICIEMBRE DEL 2006, SE CELEBRE UN AÑO MÁS DE TRADICIÓN PERO SIN CONTAMINACIÓN.