Usualmente la especialización se percibe como una tendencia de estrategia a nivel de organización. Es decir, nuestra empresa se especializa en esto o en aquello. No obstante, muy pocos gerentes toman ventaja de la especialización en su manejo de personal y operaciones diarias.
Al igual que las empresas, las personas también son diferentes. Cada una es un mundo en sí y sus habilidades y destrezas son únicas. Lo mismo va para sus debilidades aunque ese tema no lo quiero tocar ya que más adelante veremos que poca cabeza se le debe poner a las debilidades de una persona.
Poder tomar ventaja de la especialización a un nivel de personas requiere un especial esfuerzo en el área de selección de personal. La tendencia natural es tratar de buscar la persona perfecta que pueda hacer un poco de todo. Esto no da resultado. Es necesario identificar la tarea más importante que esta persona debe realizar y buscar si existe la fortaleza que se necesita para realizar la tarea con eficacia. Las debilidades que la persona pueda tener en otras áreas deben ser ignoradas.
De esta manera se puede garantizar que las actividades cruciales que se deben realizar para el éxito de la organización serán realizadas con calidad y eficiencia. Llegar a este nivel de especialización requiere que la coordinación entre las personas sea muy buena. ¿A que nos lleva esto? A que los gerentes se deben especializar en como coordinar y alocar sus recursos. No en estar apagando fuegos y haciendo un poco de todo.
Especializarse, formarse, interesarse por los conocimientos y técnicas de tu nueva posición es también complicado y requiere un esfuerzo e incluso una naturaleza que no todos pueden poner. Así que llegamos al refugio de "apagar fuegos". Y así nos va.