La regla general en las empresas es que todos los colaboradores deben ser moldeados a los procesos y políticas ya establecidos en la organización. Usualmente el rol de las personas se reduce a hacer lo que se les dice y cumplir órdenes directas.
Es muy difícil encontrar una organización en la cual cada uno de los colaboradores puede ser realmente protagonista en el futuro de la empresa y por ende realmente aportar al desarrollo de la misma.
Si tomamos como ejemplo la evolución del Internet es tan fácil darnos cuenta como el dejar que las personas sean protagonistas en su ambiente mejora los resultados para todos.
Inicialmente en el Internet el contenido era publicado por unas cuantas personas "super dotadas" y el resto de los "mortales" consumíamos ese contenido. Créanme, en esos días no había mucho contenido que realmente valiera la pena o aportará de una manera directa y representativa a las distintas sociedades.
Esto ya hoy a cambiado y millones de personas son protagonistas en Internet. Ya su rol no es un rol pasivo, ellos son el Internet. Sitios como YouTube, Innocentive, Flickr y Facebook reflejan nuestra realidad social. Los cientos de miles de colaboradores de Wikipedia nos han literalmente regalado la enciclopedia más grande, completa y exacta de la historia.
Los niveles de colaboración, aprendizaje y descubrimiento que se han logrado gracias al protagonismo de "todos" en el Internet ha alcanzado niveles nunca antes vistos en la historia de la humanidad.
Es hora de que las organizaciones acepten este hecho y empiecen a permitir que todo su personal, sin importar que puesto ejecute, sea protagonista directo dentro de la organización. El modelo ya está dado y tan solo es de aprender a aplicarlo a cada organización en su propio estilo.
Es imprescindible que se abran los canales de comunicación y se escuchen los millones de aportes que mueren al no ser escuchados en las salas de juntas directivas alrededor del mundo. Necesitamos darle rienda suelta a la creatividad de todas aquellas personas a las que se les ha enseñado a no aportar y tan solo seguir esquemas predefinidos.
No podemos seguir manejando empresas en donde existen personas que no aportan a la estrategia de la organización. La planeación estratégica ya no puede ser labor de solo unos cuantos. Llevará demasiado tiempo definirla y será casi imposible implementarla. Se perderá la carrera.
El protagonismo de todos y el aporte colectivo son las únicas maneras de salir adelante y formar parte de la nueva economía global. La era del conocimiento está quedando rápidamente atrás y estamos llegando a un período en el cual la inteligencia colectiva y la colaboración entre grandes equipos son necesarios para subsistir.
El costo de la comunicación y coordinación de equipos nunca había sido tan bajo. Aún así veo a la empresas esmerarse en realizar todas sus transacciones de maneras tradicionales que son mucho más caras, tanto en tiempo como en dinero, que recurrir a la tecnología y formar equipos multi-disciplinarios y especializados. Se rehusan a innovar.
Esta transición es difícil pero aquellos que no se adapten sufrirán consecuencias muy serias y se quedarán atrás. Las empresas modernas ya no pueden esperar más. Deben dar el salto y unirse a la revolución económica más importante desde la revolución industrial. Bienvenidos al Futuro.